Estadísticas recientes nos informa qué en toda América Latina hay alrededor de 500.000.000 personas sin una relación personal con Jesucristo como Señor y salvador. Y, según el censo 2010 de México, solamente 4.98% de la población de México se identificó como cristianos evangélicos. El resto, entonces, más de 106.000.000, son almas pérdidas. Es decir, más de 20% de los inconversos de América Latina viven en México. ¡La tarea es enorme!
La mayoría de los pastores y líderes evangélicos están de acuerdo qué la manera en la cual Dios quiere ganar el mundo para Cristo es a través de la plantación de nuevas iglesias. Pero más allá de ese punto no hay mucho acuerdo en estrategias, modelos, o procesos.
En su libro “Movimientos Qué Cambiaron El Mundo”, el autor Steve Addison dijo que hay estrategias para la plantación de nuevas iglesias sostenibles y hay estrategias no sostenibles. En otras palabras, hay estrategias que resulta en movimientos rápidos de plantación de nuevas iglesias sanas y reproducibles. Pero, también, hay estrategias que resulta en la plantación de nuevas iglesias muy lentamente y no reproducibles. Debemos plantar nuevas iglesias más rápidamente porque hay una urgencia. Cada minuto en México, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año, por promedio muere una persona sin Cristo.
Addison sugiere que:
• En vez de proveer todos los recursos necesarios para la plantación de las nuevas iglesias, se espera que el plantador de la nueva iglesia levante sus propios fondos y sea bivocacional
• En vez del requisito que cada plantador de nuevas iglesias reciba capacitación del seminario, multiplique líderes en el mismo campo misionero
• Espera que cada generación de plantadores alimente y anime a la generación que sigue
• En vez de proveer recursos por el largo plazo, que le permita a las nuevas iglesias que sean responsables por sus propios asuntos
• En vez de controlar la administración de las nuevas iglesias, que le permita que las nuevas iglesias establezcan sus propios sistemas de administración
• En vez de coordinar donde y cuando cada nueva iglesia son plantadas, se espera que las nuevas iglesias y los plantadores de nuevas iglesias busquen a Dios y planten nuevas iglesias dondequiera y cuandoquiera hay necesidad
• En vez de “plante una iglesia”, multiplique iglesias.
• En vez de la denominación identifique y nombre a los plantadores de nuevas iglesias, se espera que cada plantador capacite sus propios aprendices y equipos.
• En vez de esperar que cada nueva iglesia continúe dependiente para siempre de su iglesia madre, que permita que las nuevas congregaciones se gradúen rápidamente a interdependencia y sean iglesias que se multipliquen.
• En vez de un movimiento rígido con sistemas de control, que sea un movimiento organizado por relaciones y motivos en común.
Por supuesto, esas ideas parecen muy diferentes de lo que pensamos. Pero, la pregunta es, ¿Qué vamos a hacer para ver un movimiento de la plantación de nuevas iglesias y ganar México para Cristo? ¿Estamos satisfechos con los resultados actuales, o queremos más?


